jueves, 8 de junio de 2017


                    


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Manejo de emociones en la crianza de sus hijos
(parte II de III)


Pautas de crianza
Las pautas de crianza son una invitación para aprender a educar y convivir con su hijo de manera adecuada, siendo empático y buscando ir más allá, es decir observar los comportamientos pensando en cuáles son las necesidades que  llevan al niño a manifestar ciertas conductas, que en ocasiones el adulto califica como inadecuadas. Ir más allá es empezar a conocer y satisfacer las necesidades de los niños y adolescentes.

Las pautas de crianza buscan proporcionar estrategias, que faciliten a los padres un conocimiento del hacer y saber acerca de una educación satisfactoria y facilitadora con sus hijos. Aprendiendo acerca del desarrollo evolutivo del niño y las diferentes características que se evidencian en cada etapa, permiten  hacer frente a las necesidades que se evidencian en los comportamientos del niño o adolescente, por ello abordar cada etapa de vida facilitan el manejo empático de la crianza asertiva para cada familia.

Las creencias o esquemas adquiridos de sus antepasados o de las etapas tradicionales, son aspectos que afectan la crianza de los hijos, por este motivo tener claro lo que se quiere modificar, orientar y educar en el niño, debe estar acompañado de una observación objetiva de los comportamientos, sin quedarse solo desde una perspectiva subjetiva. Por ende, el dialogo asertivo, actividades deportivas o de arte compartidas con ellos, involucrarse en las  acciones de la época actual y el manejo de las emociones con los hijos, admite la comprensión y la interpretación de las necesidades que se están enunciando desde diferentes formas. Es de tener en cuenta, que los padres son los primeros agentes de socialización para sus hijos, los cuales suministran en ellos valores, normas y culturas que se interiorizan, formando las bases de su personalidad. En consecuencia la comunicación abierta y bidireccional es conseguida desde la visión paterna, los padres indiferentes ante los comportamientos de sus hijos para no involucrarse en sus acciones, es un ambiente familiar donde no se establecen normas ni orientaciones claras, así mismo se debe reconocer que la sobre protección de querer estar en todo lo que el niño quiere realizar y no respetar sus opiniones, no aporta un equilibrio a sus necesidades, ya que evita que ellos mismos resuelvan sus problemas cotidianos, dificultando el desarrollo de su autonomía e iniciativa personal. Seguramente vuelve la pregunta ¿Qué es lo que debo hacer para brindar una educación con adecuada orientación y con enfoque al éxito?

Tal como lo menciona la Unicef (2010), en el libro Guía para prevenir el maltrato infantil en el ámbito familiar: “Es importante reconocer que los niños, niñas y adolescentes, de acuerdo a la etapa de desarrollo que viven, tienen determinada capacidad de entendimiento o razonamiento y características particulares” (p. 15). Conocer sobre el desarrollo evolutivo del niño es la clave para madres y padres, aprender que exigir, que limites poner y como orientar en la educación que se quiere alcanzar con ellos, de esta forma tener una comprensión de porque se comportan de ciertas maneras, ayuda al manejo de un clima emocional más estable en el que se transmita seguridad. Para ello es fundamental que el adulto se apoye de una guía que los dote del conocimiento específico de las diferentes etapas del desarrollo infantil, para así obtener herramientas respecto a la crianza y con el fin de generar condiciones favorables y saludables emocionalmente. Por este motivo no se puede dejar de lado la inteligencia emocional, ya que es un aspecto que proporciona el equilibrio en la orientación y en los vínculos afectivos dentro del hogar.

lunes, 15 de mayo de 2017

Manejo de emociones en la crianza de sus hijos
Parte I de III
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Introducción
Tener hijos es una experiencia que se vive cada día con diversos sentidos, es empezar a ver la realidad desde una percepción diferente a la que se esperaba, es darle un cambio a tus sueños, es establecer vínculos emocionales, materiales y espirituales con otro ser que hace parte de ti.

Poco a poco todo se va regulando y se va entrando en la cotidianidad, pero en ocasiones no se sabe qué hacer, si implementar castigos físicos o psicológicos, si enviarlos donde los abuelos que les ayuden a educarlos o por lo menos les ayuden a permanecer  un rato con  ellos, mientras se realizan otras actividades, o dejarlos en el colegio durante todo el día, todo ello buscando la opción posible para aceptar que el hijo real no es el hijo soñado, y  con el pensamiento a ciertas preguntas que facilitarían la experiencia como padres ¿un manual de instrucciones haría más fácil mi labor de padre o madre? ¿Cuándo pasará la etapa en la que se encuentra mi hijo?  No es raro sentirse cansados, asustados y que los ánimos bajen su nivel esperado.

Las pautas de crianza, es una guía que ayuda a buscar las mejores estrategias y además ayuda a entender el desarrollo de cada niño y adolescente, así que saber de ellas es fundamental en todo grupo familiar, pero saberlas ejercer y aplicar requiere de un manejo propio del ser humano. A través de la inteligencia emocional se permite un buen desempeño en la crianza de sus hijos, siendo empático, reconociendo las propias emociones y las de los integrantes que hacen parte del hogar, aportaría un sentido significativo y se lograría mejor calidad de vida.


Integrando estos dos aspectos, crianza e inteligencia emocional se busca como objetivo proporcionar conocimientos para un vínculo estable y saludable entre padres e hijos,  no solo brindando amor y aportando lo material, sino atendiendo las necesidades físicas y también las necesidades emocionales, desde el entendimiento y la comprensión de características comportamentales que se muestran como reacciones de algún estímulo de la vida.

jueves, 16 de junio de 2016


11 principios de la neuroeducación

 Con base en la experiencia docente y la revisión bibliográfica en torno al aprendizaje del cerebro, he propuesto fundamentar el proceso de aprendizaje-enseñanza en 11 principios que, de ser tomados con responsabilidad principalmente por el docente más que por el estudiante mismo, estaríamos abocados satisfactoriamente ante, por fin, el goce de aprender y enseñar.

No deja de ser un estado semi ideal la definición de los 11 principios que propongo, advirtiendo que el reto está, justamente, en pasar a un estado plenamente ideal, y no por irrealizable, sino por representar un alto grado de madurez en el proceso de aprendizaje-enseñanza.

La idea elemental para definir los 11 principios parte de la experiencia que todo ser humano, por lo menos una vez en su vida, ha vivido, o por lo menos ha deseado vivir: enamorarse. A sabiendas que estar enamorado es un estado en el que aún no se llega al amor propiamente, con los 11 principios de la neuroeducación se da inicio al apasionante recorrido del aprendizaje. En síntesis, me propongo fundamentar el proceso de aprendizaje-enseñanza bajo la pedagogía del enamoramiento.

Los rasgos básicos de esta idea son: pensemos que -o recordemos nuestra experiencia- cuando alguien se enamora quiere estar todo el tiempo con la persona; si no están juntos, entonces desea llamarla continuamente, enviarle mensajes de texto, de voz y correos electrónicos, haciéndole saber que la recuerda, la quiere ver y pasar cada segundo con ella. Mientras no se está con la persona, no se para de pensar y hablar a otros de ella. 

¿Se imaginan a un estudiante enamorado de su proceso de aprendizaje y de los temas? (Porque de los profesores y profesoras si es frecuente). ¿Se imaginan la alegría del profesor si sus estudiantes le dicen todo el tiempo que por favor se vean después de clase para profundizar en el tema, que por favor le responda los mensajes con nuevos problemas matemáticos, nuevos títulos de obras literarias? ¿Se imaginan lo maravilloso que sería que un estudiante sueñe con la clase, etc., etc., etc.?[1]

Por supuesto, enamorarse implica otros rasgos, entre ellos las crisis necesarias de comunicación, pero son las siguientes los de mayor relevancia para orientar de manera, efectiva, eficiente y satisfactoria el proceso de aprendizaje-enseñanza. No son el medio para dicho proceso, son la finalidad misma.

   1- Objetivo. Las parejas suelen tener objetivos en su relación. Tal vez el más inmediato y natural sea sentir placer al estar con la otra persona. Un objetivo más maduro es planear una vida de convivencia. El hecho mismo de contar con un objetivo imprime movimiento y expectativa a la relación. De ahí que una de las preguntas más frecuentes entre las parejas sea: ¿y esto para dónde vá?
Cada tema que orienten los docentes, cada clase, actividad específica requiere estar apuntando hacia una meta. Es básico: ¿para qué enseñas ese tema, muestras esos videos y pones a hacer esa actividad a tus estudiantes? Es por todos sabido, y más ahora, que la transmisión de información no es el objetivo del proceso de enseñanza-aprendizaje, es solo un primer paso para arribar al puerto de la comprensión.
Solo resuelva ¿para qué transmitir determinado tema y por qué hacerlo de determinada manera?

    2- Atención. Acordemos que la atención es la primera capacidad cognitiva sobre la que comienza a fundarse el aprendizaje. De la multiplicidad de estímulos externos que recibimos en un breve lapso de tiempo, necesitamos priorizar qué información hacer objeto de atención y cuál bloquear para que no interfiera en la aprehensión de la información de interés. Básicamente, esto que se menciona es acorde al tipo de atención sostenida y selectiva, las que, justamente, han permitido la supervivencia del cerebro a lo largo de su proceso evolutivo.

Entre más precisa la información, es decir, entre menos estímulos distractores la cubran, mejor será asimilada. No sería el caso, por ejemplo, contar con un mapamundi que se mueve automáticamente en el aula de clase cuando la clase es de biología. Con plena certeza, el mapamundi distraerá a más de un estudiante. En conclusión, lo primero que se debe hacer es: ganar la atención de cada estudiante, lograr que atiendan a la información objeto mientras se les tiene bloqueada la información no relevante para ese momento de aprendizaje.

   3- Motivación. Llama la atención ver que multitud de jóvenes se la pasan horas enteras, incluso días y noches, haciendo extensas filas a pleno sol y bajo torrenciales lluvias para alcanzar una boleta para ver el partido de su equipo de fútbol favorito. Estos mismos jóvenes son a quienes se les hace insoportable una clase en su colegio de una hora. ¿Por qué es más fácil llenar un estadio de fútbol con 40 mil personas que un auditorio de 500 personas para una conferencia sobre historia, arte, medicina, etc.?
Ambas situaciones comparten la explicación: el grado de motivación que tienen los asistentes hacia cada una de estas actividades. Como docentes no nos corresponde motivar a los estudiantes, pero si generar las condiciones emocionales, físicas y sociales para que cada uno eleve su nivel de motivación al máximo.

   4- Heterogeneidad. Si bien es cierto que la lógica actual del sistema educativo exige que entren niños vivos y que salgan profesionales autómatas, también lo es que el proceso de aprendizaje-enseñanza tiene su mayor enemigo en este sistema. Un docente con 30, 40 y con frecuencia con más de 50 estudiantes en un aula -que además de carecer de sillas para todos hay poca ventilación- reclama ver no a 50 y más experiencias y formas de aprender sino a 50 y más códigos de barras sobre los que hay que lanzar una red de información y actividades seudopedagógicas para pescar a la mayoría posible.

La riqueza del proceso de aprendizaje-enseñanza esta dado, justamente, por representar cada estudiante una experiencia y un reto diferente a todos los demás. De todas formas, cuando la pasión ha sido lo que nos ha hecho docentes, aquello de la lógica actual del sistema educativo termina por ser un reto también a incluir y vencer en la práctica heterogénea de enseñanza.

   5- Satisfacción. Entre menos representes una amenaza para tus estudiantes, mayor será la satisfacción que sientan ellos en tus clases. La presión, la intimidación, la obligación, la sanción condenatoria, la burla pública, etc., suele caracterizar, más que nada, al campo de la guerra y de los interrogatorios estadounidenses a todo sospechoso de terrorista.
Este principio invita a que los docentes sean dopamínicos, a quienes sus estudiantes asocien con el bienestar, el placer, la seguridad y el disfrute de estar en sus clases.

   6- Flexibilidad cognitiva. El ser humano ha sobrevivido a lo largo de su proceso evolutivo gracias a que ha controlado y transformado las condiciones

que le han sido adversas. La capacidad creativa del ser humano es la llama de la supervivencia, y esto lo saben con gran claridad las empresas al borde de la quiebra y las parejas al borde de la separación y todo ser humano al borde de cualquier pérdida.

En la medida en que la imaginación cubra nuestras clases, cada estudiante estará en mejores condiciones para informarse y comprender los contenidos que se le transmiten. El reto del docente radica en lograr que sus estudiantes pongan toda su imaginación para aprehender los usuales temas ladrilludos a los que están acostumbrados. Menos lógica y racionalidad y más imaginación, con seguridad, representa frutos de aprendizaje más significativos.

   7- Asombro. Solo aburrimiento puede haber en una clase donde el estudiante sabe cómo se desarrollan las clases con el profesor de turno, cuando sabe que las actividades no varían y los chistes ya no hacen reír. Igual sucede cuando el profesor sabe quiénes son los únicos 2 o 3 estudiantes que participan, quienes han llevado el trabajo y con quienes tendrá disgustos durante la clase.

Cuando la rutina se toma las clases, es cuando guillotinamos el proceso de aprendizaje-enseñanza. Las relaciones de pareja tienen sus momentos más críticos cuando “la rutina es más fuerte que el amor”. Que en cada clase sus estudiantes sean asombrados (en positivo -principio 5°), siempre se lo agradecerán.

   8- Movimiento. Con la siguiente máxima de Confucio es suficiente: “me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.

    9- Verde. En un examen de 10 preguntas, el docente suele subrayar con color rojo las 3 respuestas incorrectas, tal vez por practicidad, pues toma más tiempo marcar 7 que 3. Sin embargo, el trasfondo es más delicado que andar siendo prácticos y ahorrativos de tiempo. Cuando uno busca llamar la atención de alguien sobre determinada información específica, entonces lo subraya en negrita si lo escribe, o lo dice en un tono más alto si se trata de una exposición oral. Es la misma situación con los exámenes: lo resaltado del examen es lo que queremos que sea tenido en cuenta por el estudiante, es decir, los errores.
Prefiramos resaltar los aciertos en color verde que los errores en rojo; a nivel motivacional la diferencia es mayúscula.

   10- Reconocimiento. ¿Se ha fijado que los integrantes de un equipo de voleibol, tras cada jugada de acierto o fallo, se reúnen y alientan física y verbalmente a continuar con el juego? También lo podemos notar en los encuentros de tenis en dobles. La participación de cada estudiante es tan importante cuando acierta como cuando yerra, y le corresponde al docente y a cada uno de los estudiantes manifestarlo con afecto a sus compañeros. Las micro fronteras en el aula son resultado y causa de rivalidades intimidatorias. Y como se ha mencionado, intimidar es propio de la guerra, no de la escuela.

   11- PLP. La segunda capacidad cognitiva de mayor relevancia sobre la que se soporta el aprendizaje, después de la atención, es la memoria. Si no atendemos no memorizamos. Cuando el reto es pasar de la transmisión de información a la comprensión de la misma, entonces hay que pasar de la estimulación en los estudiantes de su memoria de corto plazo y de trabajo a la estimulación y fortalecimiento de su memoria a largo plazo.

La información debe consolidarse con diferentes pasos de memoria y comprensión de la información, con el propósito de lograr la Potencialización a Largo Plazo. Cuando las emociones, el cuerpo físico y las capacidades cognitivas participan del aprendizaje, la evocación de lo aprendido será más fácil, rápida y completa.

Como los decálogos en literatura, ninguno es cerrado y suficiente. Cada uno inspira la construcción de otro. Para el caso de los 11 principios que se han definido para orientar el proceso de aprendizaje-enseñanza de manera efectiva, eficiente y con plena satisfacción para docentes y estudiantes, sería gratificante la suma de nuevos principios que la alegría de enseñar y aprender vaya poniendo en evidencia.

El gran cuentista Augusto Monterroso solía decir, como parte de su propio decálogo, que en literatura nada está escrito. Semejante debe suceder con estos 11 principios de la neuroeducación: más que una verdad absoluta son un intento por contribuir en un vasto terreno que exige la participación de todos.



[1] Tomado del artículo Neuroeducación: enseñar en el siglo XXI. Carmona, Sánchez. Luis Alberto. (2015).
http://www.asociacioneducar.com/monografias-docente-neurociencias/monografia-neurociencias-luis.alberto.carmona.sanchez.pdf

lunes, 22 de febrero de 2016



Querido padre de Familia y Profesor

Reciban un cordial saludo,

En respuesta a la inquietud que ustedes nos suelen manifestar con mayor frecuencia, respecto a “qué ejercicios se pueden realizar para mejorar la atención en los niños”, nos permitimos compartirles la siguiente respuesta:

    1Seguramente su inquietud viene de la preocupación porque su hija o hijo es “desatento”, se demora para realizar las actividades que se le asignan por parte de los profesores y de los padres, porque interrumpe a otros compañeritos, porque se para con mucha frecuencia del puesto, queda a trazado, bota continuamente el lápiz, deja el cuaderno en la escuela, muestra baja motivación para realizar las actividades escolares, pero es muy activo para salir a jugar o ver la televisión, etc.

2   2Lo anterior es la queja más frecuente que nos llega por parte de profesores y padres de familia sobre sus estudiantes e hijos en etapa escolar, incluso a nivel de secundaria y universidad.

3   3Existen 4 tipos de atención (sostenida, selectiva, alternante y dividida), siendo la atención sostenida la menos fortalecida en los niños. Atención sostenida es poder iniciar, realizar y terminar una sola actividad o tarea con el menor número de interrupciones, es decir, no ser tan vulnerable frente a los distractores externos: movimientos, sonidos, imágenes; e internos: emociones, pensamientos.

4   4Es importante saber que la atención es un recurso limitado, quiere esto decir que, pasado un tiempo, que por lo general es después de media hora, la capacidad de atención de toda persona se va reduciendo. Seguramente a usted le habrá pasado que, señor padre de familia y profesor, en una reunión, conferencia, clase o viendo una película llegue a un punto donde se “despiste”.

5   5- También es importante saber que la atención es una capacidad cognitiva que en todo ser humano puede fortalecerse, como la memoria, la creatividad y la agilidad mental.
6
   6- La única manera para fortalecer la atención es entrenándola. Si su niño es desatento, posiblemente se deba a que no ejercita su atención. Es como querer tener buen estado físico sin salir nunca a trotar.

      7- Fortalecer la atención sostenida es muy sencillo:

Primero que todo hay que despertar emociones positivas en el niño para que quiera realizar las actividades. Uno hace mejor lo que le gusta, lo que le genera placer, satisfacción y poca obligación. Hay que lograr que el estudio sea un juego, una diversión.

Hay que controlar el entorno en el cual el niño realiza sus actividades: que no esté frente al televisor, así sea apagado; que no esté sobre la cama, no es lugar para estudiar; que personas que lo acompañen no coloquen música con un sonido alto que le interfiera al niño; no colocarlo cerca de una ventana por donde pueda distraerse; si tiene mascota que no esté cerca de ella mientras hace sus actividades; si después de media hora el niño pide un descansito concedérselo, pero no más de 5 minutos. Este descansito no podrá consistir en que vaya a ver televisión, a salir al parque, a jugar con la mascota… consiste en tomar un refresco, caminar un poco por la casa y regresar a su lugar de estudio, que ojalá no sea su habitación y menos sobre la cama. Es importante que el espacio donde el niño estudia cuente con buena iluminación, ojalá natural o luz blanca; que cuente con todos los materiales que necesita para hacer la actividad antes de comenzar a realizarla, para evitar que esté parándose reiteradamente para ir por la regla, el color, etc.

Evite pedirle un favor al niño mientras él se encuentra realizando sus actividades, o hablarle de un tema que no corresponda a la actividad que desempeña.

El niño logrará mayor atención o concentración en la medida que autorregule sus emociones y movimientos motores (mover los pies, la cabeza, golpear la mesa con el lápiz…). Es muy sencillo que su niño logre fortalecer la atención y autorregularse, para ello, los siguientes ejercicios le ayudarán:

  •     Consiga 15 ping pones verdes, 15 rojos, 15 blancos (o los colores del gusto del niño). Reúnalos todos y pídale al niño que ingrese dentro de un cajita, tarro o bolsa SOLO los ping pones de color verde, por ejemplo. Con este ejercicio también trabaja otras capacidades como discriminación visual, atención selectiva. En lugar de ping pones lo puede hacer con tapas, bolas de papel, fichas de arma todo, etc.

  •     Son muy conocidos y efectivos los rompecabezas. Entre más pequeño el niño el número de piezas del rompecabezas deberá ser menor y el tamaño de las piezas más grande. Esto varía según la edad.

  •    Vaya con el niño al parque y dígale que mientras usted recogerá todas las piedras pequeñas blancas que vea, él recogerá las piedras pequeñas negras. Puede variar por hojas de árboles grandes y pequeñas.

  •    Consiga un lazo de 3 metros o más. Extiéndalo formando un camino no recto, incluso puede ser un círculo, y pídale al niño que camine despacio sobre éste, que si coloca un pie por fuera del lazo deberá comenzar. Luego puede variar pidiéndole que salte sobre el lazo en el pie derecho, luego izquierdo, luego con ambos pero de espaldas, etc.

  •    Vayan al parque con más niños y hagan una carrera atlética. Pero, una carrera atlética donde gana no el primero que llegue sino el último. Es una carrera de tortugas. Ningún niño deberá permanecer quieto, todos deberán moverse y dar pasos hacia delante, pero gana el que más se demore. Esto para trabajar el control inhibitorio y la impulsividad.

  
Mente Sana desea haberle aportado significativamente en tomar claridad frente a su inquietud.


Consulta:

www.mentesana.co

lunes, 8 de febrero de 2016


Sah, una vida de bienestar cognitivo
parte III de III



Ahora, en la adultez mayor, Sah se enfrentaba a una “extraña” dificultad en su vida: notaba que en los últimos meses, familiares y amigos, le decían con cierta frecuencia que notaban que su capacidad para definir objetivos en la vida y pensar en actividades que condujeran hacia su cumplimiento era menor; y que, además, en cada actividad que hacía no se fijaba si le resultaba bien: no evaluaba sus actos.


–Sah, tú ya no planeas ni ordenas tus ideas. Tu único norte es Vicente.

Sah no comprendía en ese momento lo que familiares y amigos le decían. Para lo que pidió mayor claridad.

Uno de sus familiares le dijo:

-Mira Sah, recuerda cuando tres semanas a tras nos invitaste a ir contigo al mercado. Cuando llegaste, tarde por demás, no nos dijiste lo que íbamos a hacer aun cuando te lo preguntábamos insistentemente, es decir que tú no te habías fijado un propósito para ir al mercado. Una vez decidimos comprar algunas frutas para preparar un postre en tu casa, inmediatamente fuiste a la sección de frutas, lo cual no está mal, pero cuando se te llenaron ambas palmas de las manos con un par de sandías, ya no sabías cómo ibas a coger y llevar las cerezas. Sah, en ese momento te faltó saber que necesitabas hacer algo previo como era coger un carrito de mercado.

-¿Y eso está mal? ¿Que se me haya pasado por alto eso? Replicó Sah.

-Cuando llegamos a la caja registradora, intervino un segundo familiar, no tenías dinero para pagar. Resuelto esto, nunca te enteraste que para el postre necesitábamos otros ingredientes, los que llevamos a tu casa sin haberte enterado. Preparado el postre, y hasta este momento, no te habías preguntado cómo llegaron hasta tu cocina la totalidad de ingredientes.

-En el mercado yo tenía en mente otro postre, solo que no me decidí por cuál de los dos, y dejé simplemente que lleváramos cualquier fruta. Eso sí, sin saber para qué. Repuso Sah.

-Mira, Sah, cada uno de nosotros puede recordar una situación diferente pero que en común comparten la forma como tú procedes: no planeas, no te fijas en lo que hay que hacer para llevar a cabo determinada tarea, se te dificulta tomar una decisión frente a varias opciones presentes, como cuando te encontrabas en la plaza y frente a las posibilidades del metro, el taxi o ir caminando tres cuadras hasta tu casa, te la pasaste 1 hora sin decidir qué medio tomar, hasta que hubo que ir a recogerte. Además, ¿no te parece, por lo menos curioso, que aún no hayas terminado de pintar el cuadro que comenzaste hace dos meses, cuando tú solías pintar tres por mes?  

 Había por qué preocuparse, y tal vez más de lo que habían mostrado familiares y amigos.

Lo que mencionaban de Sah era una alteración en sus lóbulos prefrontales conocida como disfunción ejecutiva. Sah presentaba dificultades para organizar, planificar, ejecutar y evaluar su desempeño en las actividades cotidianas; de igual manera, no priorizaba entre las actividades que debía realizar. Su función ejecutiva estaba fallando.

De inmediato, Sah supo qué hacer. A sí como había sucedido con la memoria, la atención y la creatividad, con la función ejecutiva debía proceder semejante: entrenarla en situaciones denominadas ecológicas, es decir, en la vida misma.

Acudió a su reserva cognitiva y logró que la disfunción ejecutiva no fuera mayor, incluso que su fortalecimiento se diera en menos tiempo y con mejores resultados.

Sah, a sus 97 años de edad, me contó toda su vida con el detalle que solo un microscopio permite, y su memoria para el caso. En nombre de Sah, sin haber sido su petición, pues solo quien va a morir hace peticiones, me he decidido escribir su vida en un aspecto que es vital para todo ser humano, desde que nace hasta que llega a su adultez mayor: el cuidado de lo más importante del cuerpo humano, de su motor, de su eje: el cerebro.

En ocasiones Sah lee este breve relato a mis hijos, sus nietos, mientras yo acudo al gimnasio mental.

  
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lunes, 25 de enero de 2016

Sah, una vida de bienestar cognitivo
(parte II de III)


...Se encontraba Sah preparando una exposición para su clase de creatividad en la universidad, y sentía tener un bloqueo mental; contaba con la información, no quería presentarla de manera aburrida y típica, pero tampoco sabía cómo hacerlo de otro modo...

Además de la angustia que sentía, siendo consciente de su baja tolerancia a la frustración, Sah terminaba por concluir que el ser creativo está destinado para músicos y pintores, así como pareciera que ser buen filósofo solo fuera cuestión destinada y agotada en los griegos de la antigüedad.

Solía pensar Sah que a sus 23 años de edad el asunto de la creatividad estaba cerrado. A su edad, decía, ya no podría obtener mayor creatividad, e inteligencia en general.

-Sah, qué te ocurre? Le preguntó su madre.

-Hablaré de creatividad sin la menor muestra de ello en mi exposición. Al no ser artista no cuento con esa capacidad desarrollada.

-Toma este trozo de plastilina. Le dijo su madre, agregando: amásalo. Qué notas?

-Es maleable.

-Así, exactamente, es tu cerebro. Replicó la madre.

Tenía razón. La madre lo sabía desde tiempo del cole de Sah. Lo que no llegó a saber era que la capacidad para hacer actividades novedosas y generar preguntas asombrosas por parte de Sah, y que ponía en apuros a profes y padres en aquel momento,  podía perderse. De hecho, casi siempre se pierde entre más nos adentramos en la vida adulta.

Con un breve ejemplo le explicó la madre a Sah el concepto de flexibilidad cognitiva, relacionado directamente con la creatividad. Colocó la madre un gran número entre ella y Sah. Si lo miraba la madre se veía con claridad el número 6; del lado de Sah era nítidamente el 9.

-Sah, lo que te corresponde es entrenar tu capacidad creativa. Todas las personas, incluso tus chochos padres, podemos estimular, fortalecer y potencializar esta capacidad. El cerebro es como una plastilina que se moldea, de la misma manera que un músculo se desarrolla y fortalece siempre y cuando sea ejercitado.

Para esto, la madre le compartió algunos ejercicios sencillos: encontrar usos diferentes a una moneda, encontrar 5 aspectos que identifique a Charles Chaplin con un bolero, inventar palabras, encontrar similitudes entre dos objetos que no tengan aparentemente ninguna relación: como una naranja y una pirámide de cristal y que encontrara.

Sah, en poco tiempo adquirió la capacidad de ver un mismo objeto o suceso con puntos de vista diferentes. Su cerebro se modificó gracias a que reconoció  y ejercitó la neuroplasticidad de su cerebro plastilina.

-Siento que he recuperado mi capacidad de asombro para formular preguntas poco lógicas pero con mucho sentido. La infancia ha vuelto a mí, ya me sentía demasiado adulta y racional, pero quiero continuar explorando y conociendo el mundo con alegría.

La exposición de Sah no solo fue creativa, fue innovadora. Su gran aprendizaje fue, como le había pasado en el cole, que la creatividad no viene por sí sola, hay que llamarla, invitarla y atenderla. Que nos llegue ejercitándola.

Recordaba con nitidez nombres y rostros de sus campeñeritos de escuela, y con una capacidad asombrosa le imprimía novedad y alegría a su vida. Sah se había convertido en una persona flexible cognitiva y emocionalmente. El legado de sus padres consistió en la gran reserva cognitiva que, desde su tiempo en el cole, se le motivó a fortalecer.

Recordaba Sah, con la nitidez que se obtendría solo con volver a vivir de nuevo el momento, que sus padres le solían explicar la idea de reserva cognitiva con dos comparaciones:

-Piensa Sah que tu cerebrito es una alcancía, decía su madre. Si le aportas pocas monedas durante tu vida, y cuando las vayas a necesitar, te serán insuficientes para conseguir lo que necesites en ese momento de tu vida. Si le aportas constantemente contarás con mayores recursos para la posteridad.

-Mira mi caso, reforzaba el padre. Desde joven estoy aportando dinero a un fondo de pensiones, para cuando llegue a determinada edad y no quiera o no pueda continuar trabajando, cuente con unos recursos que me permitan responder ante las necesidades de la vida. El fondo es el cerebro y los aportes la estimulación y fortalecimiento que hagas de tus capacidades cognitivas, desde ahora que estas en el cole y hasta que llegues a la adultez mayor.

Ahora, en la adultez mayor...

lunes, 18 de enero de 2016


Sah, una vida de bienestar cognitivo
(parte I de III)
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Sah, en el cole solía presentar aspectos por mejorar, problemas según sus profesores, referidos a su falta de atención y olvido frecuente de las instrucciones que se le daban para llevar a cabo las tareas correspondientes.

-Le toma mucho tiempo terminar las tareas; interrumpe con frecuencia a sus compañeros y revolotea por todo el colegio. Era el libreto de todos los profesores de Sah.

En casa sus padres solían discutir con Sah por las mismas cuestiones dichas por los profes, a lo que se le sumaban las continuas quejas demandadas por los padres de algunos de sus compañeros al provocar retraso en las tareas de sus hijos, a causa de las distracciones a los que los inducía Sah.

Sah, por encontrarse entre los 0 y 6 años de edad vivía lo que los psicólogos llaman período crítico en la etapa infantil. Frente a esto, pensaba su madre, la solución primera no podía ser la medicación para Sah, por lo menos no bajo el borroso y usual diagnóstico de los profesores, quienes a vuelo de pájaro suelen dictaminar, a diestra y siniestra, a todos los niños con TDH.

-Otra solución habrá. Decía con angustia esperanzadora la madre.

Era evidente que Sah no la pasaba del todo bien en el cole con sus compañeritos y profes, tampoco en casa con sus padres. Los constantes castigos en la escuela y en la casa privaban todo el tiempo a Sah del recreo y la tele.

El ser humano cuenta con capacidades motoras, emocionales, psicosociales, funcionales y cognitivas, y Sah presentaba aspectos por mejorar en su funcionamiento cognitivo, principalmente en su capacidad de atención y memoria, lo que le generaba dificultades para adaptarse al entorno escolar y familiar y responder a sus respectivos requerimientos.

Sah no lograba concentrar su atención, lo que conducía a que no se fijara en la información específica y, por ende, no la recordara ni siquiera pasados algunos minutos.

La atención y la memoria son dos ejes del aprendizaje, lo que conducía a Sah a un bajo desempeño en su cole al presentar dificultades en las mismas.

Una noche llegó el papá de Sah a casa con una gran sonrisa. Recibido por su esposa mientras Sah esperaba en su habitación ser castigada de nuevo por el balance del día, fue sorprendida por su padre con la siguiente frase: “habrá que ingresar tu cerebro a un gimnasio”.

Había comprendido su papá que los aspectos por mejorar de Sah no se debían a trastornos psiquiátricos ni a desórdenes emocionales. Su esposa, de acuerdo desde el principio, agregó: - Sah necesita un conjunto de estrategias y técnicas para fortalecer y optimizar su funcionamiento cognitivo.

Desde el momento en que Sah comenzó a fortalecer sus capacidades cognitivas, logró mayor autonomía en el colegio, sus profes le indicaban por primera vez lo que debía realizar y con ello era suficiente: Sah comenzaba, ejecutaba y concluía sus tareas con muy pocas interrupciones, y casi con ninguna distracción generada a sus compañeritos.

Profesores y padres de Sah aprendieron que la atención y la memoria necesitan ser entrenadas, y que, en el caso de la atención básicamente, es un recurso limitado en todo ser humano, por lo que no había que exigirle a Sah que permaneciera más de 30 minutos en una sola tarea.

Entendido lo de la atención como recurso limitado, sus profes comenzaron a generarle circuitos de aprendizaje a Sah, con tareas que no exigieran más de 30 minutos de su atención. Terminada una actividad, y para que Sah no se desfocalizara, inmediatamente le tenían preparada otra, en otro lugar del salón y con otra silla, incluso sobre un pupitre con pedales o frente a un atril.

Ahora Sah se divertía más con sus tareas, y el tiempo en castigos se había convertido en tiempo de gozo con sus compañeritos.

Sah, como la mayoría de estudiantes de su edad, presentan aspectos por mejorar, en diferentes grados por supuesto, pero que en la mayoría de casos la respuesta no es llevarlos a que pierdan la magia de ser niños: saltar, correr, preguntar y hacer berrinches; sino, más bien, estimularles sus capacidades cognitivas. Esta es la mejor terapia no farmacológica que potencializa sus enormes capacidades cognitivas y hasta emocionales.

Sah creció y la vida le deparaba nuevos retos cognitivos.

Se encontraba Sah preparando una exposición para su clase de creatividad en la universidad, y sentía que estaba teniendo un bloqueo mental; contaba con la información, no quería presentarla de manera aburrida y típica, pero tampoco sabía cómo hacerlo de otro modo...